La materia del no-saber:
pintura como excavación interior
En la obra reciente de Hernán Arthur Forster se impone una pintura despojada de anécdota y representación.
No hay figuras ni relatos, sólo huellas, capas y pulsos que emergen desde el gesto y lo inconsciente. El color no describe: respira, sangra, abre abismos.
La ambigüedad es una postura ética: la obra permanece abierta, inacabada, como el subconsciente mismo.
Lejos del folclore o el efectismo, Forster excava en la abstracción para confrontarnos con lo esencial: fragmento, deseo y posibilidad.
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Sobre el artista
La tela como territorio interior
Cuando pinto, abro mi mente y exploro mi subconsciente. Dejo salir las imágenes para luego intentar entrelazarlas en la tela. Dejo salir las imágenes para luego intentar entrelazarlas en la tela. Los colores llegan del mismo modo: son ellos quienes dan sentido a mis pinceladas, como venas que fluyen sobre la superficie, uniendo las imágenes y otorgándoles el sentido profundo del no saber qué será cada nueva pintura.